jueves, 22 de febrero de 2007

impresión de palabras

Las ansias vacías y las palabras quebradas………………………………………………..

Estar a pie de la sombra, dormir el sueño de los ángeles raquíticos, sentir el incomprensible color de los espasmos. Y sin embargo palabras como noches cerradas, horas que enloquecen como ojos cortando el tiempo, como huellas cambiando de dolor, como la voz y los gestos de este viento, este cristal que resplandece encendido.

Estar a pie de la sombra, dormir el sueño,

Sentir el llanto de las palabras

Como noches cerradas.

Sentir los gestos del viento

Como ojos cortando el tiempo.

………… Y sin embargo horas enloquecidas

Como voces encendidas

Como huellas dentro del cristal…..

viernes, 16 de febrero de 2007

El Palimpsesto

Manuscrito antiguo que conserva huellas de una escritura anterior borrada artificialmente.

Este palimpsesto no contiene memoria, no tiene ideas ni imágenes ni sensaciones, esta aquí, como innumerables cosas nos rodean sin razón. Este manuscrito no se va escribiendo como el de Baudelaire, no se va apilando allí, como si fueran libros, todos los actos de la memoria; no se van superponiendo las experiencias vividas, no se van sucediendo las sombras unas a otras. Aquí, en este lugar de la memoria todo se va haciendo olvido y nuestro cerebro parece estar cayendo, siempre desapareciendo en el correr de los días, que pasan de prisa, que pasan y se van escondiendo en una lejana cercanía. De allí deviene nuestro misántropo pensamiento, de que todo lo creado es indestructible y por eso nada se guarda en es palimpsesto de la memoria, todo se tira al olvido, todo lo dejamos correr en nuestro destino. Y es por ello que no podemos sobrescribir nuestro manuscrito personal, ese que llevamos dentro y que de alguna manera nos hace únicos e indiferentes.

Este palimpsesto consigue por momentos dominar nuestra mente, pero el carácter ligero de nuestros pensamientos, hace que todo fluya, nos reafirma que parados aquí, frente al espejo de la nada, no somos buenos ni malos. Es por eso que nuestros actos van superponiendo ese cuaderno de infinitas hojas, que es nuestra memoria y allí dentro todo se va mezclando, se va perdiendo y se hace difícil encontrar en esa penumbra de nuestro interior, los recuerdos que lleven a lo que creímos alguna vez vivir o sentir.

Así quedan marcadas las huellas de este palimpsesto, en esas hojas ya marchitas, que cierta vez escribió nuestro destino. Queda disuelto todo lo que somos en esas leyendas infantiles, en esos besos refugiados y lóbregos que vuelven como caricias y son arrancados para siempre de nuestra pasión. Son quitados de aquí, para que podamos vivir en libertad con nuestra vida, libres de la enfermedad de la culpa…

“Los Paraísos Artificiales”

Charles Baudelaire.

viernes, 9 de febrero de 2007

Del otro lado

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Cuando ya es tarde para decir basta, pedir el perdón, decir adiós; cuando ya es tarde para decir, cuando estas del otro lado, cuando tus pupilas se cierran, dilatadas y cansadas, nerviosas y movedizas. Entonces estas del otro lado y abrís la puerta de la nada y de todo eso que te agobia, sin saber porque te llena, te vacía, te envuelve como una sombra. Estas ahí, vereda enfrente de tus sueños, inquieto y tembloroso. Sentís las promesas subir como estofados húmedos que van trepando por tu estomago hasta llegar a la garganta y empiezan así a crujir y se aprietan las finas paredes de tu boca y todo se nubla en el abismo de un humo, que crees ya conocerlo y sentirlo, crees haberlo masticado alguna vez. Pero todo eso y nada, es ese llanto que atolondrado cae a borbotones por tus labios, llanto de lo inconmensurable, de que sabes desde siempre va a ser tu castigo y quizá la ruina, la mas terca ruina y desolación.

Dejas ahora de decir lo que sentís, crees, es la verdad en ese instante y tus ojos contemplan el otro lado de las palabras, esas que querías decir, esas que por un azar que no sabes comprender están todavía allí, adormecidas en tus cuerdas vocales, están calladas en la mas grande desnudez que cubre tu soledad. En fin palabras, aquietadas en el río de voz de tus ganas, de tus sueños ahora en la nada, de todas las lejanías que supiste apadrinar en tus años de vida. Palabras en fin, que nada hacen ni dicen. Pero al fin son palabras y siempre están allí, dispuestas para quien las use, bien o mal, dispuestas están ellas, a ser comprendidas, alguna vez entendidas, alguna que otra vez ………………………………………

……………………………………………………….lejos ya de aquí, de allí, de todo eso que no supiste perdonar, pero que ahora vuelve como espuma seca en el mar de los besos. Salados besos que fue dando el tiempo, el de los años, los días, las horas; en las que estuviste cerca de aquí, cerca de quien más quisiste, de quien tal vez más te quiso.

Pero decirlo no cambia las cosas y las palabras dan vueltas, siempre dispuestas. Mi respiración se bebe con intensidad el poco aire que queda. Esta pequeña habitación ya no es más que sombra y oscuridad, torvo me mira el cielo por la ventana y tiemblo y caigo otra vez en la cama. Descanso otra vez de lo no dicho, de las palabras rondando la nada cercana, de vos y de todos, de lo ajeno de tu mirada riéndose en la mía. Descanso y acaricio el territorio ahora desierto de mis manos, rozo mi piel que esta ya lejana.

Cuando duermo así, cuando estoy así, todo el tiempo del mundo parece haber venido a dormir en mis brazos y penetra en cada rincón de mi cuerpo, el tiempo sólido de los años, el tiempo liquido de los días. Todo arrasado aquí, en este sexo sin sexo, en este sueño sin sueño, en este vuelo lleno de ilusiones de bolsillo, de promesas y ganas en las promesas, de palabras en realidades verdaderamente caóticas, calles transitadas para reconocerte y enemigo del ultimo respiro no me alcanza ya para reconocerte de nuevo.

de las palabras, de lo que quiero decir y no hago, de las promesas, del otro lado, vereda enfrente, de tus sueños, siempre allí cerca y lejos de vos, ajeno a todo territorio, lejano y solitario.

sábado, 3 de febrero de 2007

Estación Trelew


La muerte blandiendo sus rostros, lagrimas de fuego

Ráfagas de ametralladoras iluminando el penal…

La pistola entre los dientes, la sangre chorreando por los labios mustios. Todos los espacios y todas sus formas, se hacen silencio, oscuro resplandor, piel que palpita al ritmo del corazón alterado, inútil y nervioso.

Los pasos y las sombras se van apurando en los pasillos, la rendición esta quieta, confusa, a punto de estallar en el más trágico final. Todo el anochecer cambia de luces y las gargantas van apretando sus manos, haciendo en el eco, el ruido de la nada, de la nada que se avecina inminente, fugaz, estrepitosa, contundente. Alrededor de todo, alrededor de los presos se relamen los fusiles, la negra hendidura del cañón va tatuando penumbras en todos los calabozos.

A punto de manchar la oscuridad, el fuego tiende sus alas, se repliega por un instante, que quizás sea eterno en esas almas que están allí mirando, que allí sacuden sus brazos como el último signo de vida, como el último suspiro que darán. Entonces todo se inunda de rojo y se destruyen los fondos. Las miradas perdidas buscan golpear aquellos labios queridos, recordar esas bocas queridas, amadas en algún amanecer sin tiempo.

El cielo se va durmiendo/sacrificio/ atroz descanso de almas que perdieron en la batalla contra la libertad, contra El Vértigo De La libertad y sus rehenes. Y los otros tantos miles que crecen en la crueldad, son también su reflejo y su sombra. Son esas miradas que se van perdiendo en las líneas de sus ojos, marchitos, grises, llenos de frío/tensos/.

Así quedan sin libertad, cuerpos moribundos, espacios donde se ha festejado la bestialidad del hombre, la llama de la antorcha más cruel, la antorcha que en nuestros horizontes se acaricia con los sueños. Todo va marchando por los caminos lentos de la historia, tus piernas y mis manos deshechas, en el hueco donde Dios se embriago del mundo y llenó la noche de dolor. Desmesurado dolor, que se pliega en la frágil esperanza de una pasión, de un pueblo que soñó alguna vez. Pero la noche se cierra otra vez, la borrasca enloquece en las caras diseminadas por todo el piso, un imprevisto silencio va rápidamente devorando todo, riendas sueltas, perdidas lluvias que se van derritiendo en las bocas, brazos de la nada que llegan para consolar en ese abismo……………………………………. Y después otras miradas que reconocen los cuerpos, las sombras que se van replegando en las paredes sucias………….y después la otra historia, que lleva consigo la misma brutalidad.

Aquí se detiene el tren de la muerte/estación Trelew/ 22 de agosto de 1972/