Que tu cuerpo este ahí, quizá no signifique nada, o sí, es el resultado del cruce de dos almas. Es la consecuencia, que estés ahí dormida, descansando después de haber conquistado mi sombra, tanto como yo conquiste tus besos. Así despacio patine por tus piernas, que se entrelazaban, se enredaban con las mías y mis pelos en una platica con tus finas piernas pedían limosna, menguando sobre las rodillas, haciendo inmensos surcos por toda tu piel. Esa piel que ahora se va secando y se va poniendo firme, va endureciendo sus tejidos, vuelve a ser piel, ha dejado de estar humeada y celosa, como hace una hora. Sin embargo tu cuerpo sigue ante todo inmóvil, mejor decir perplejo. No, perplejo están tus ojos, quietos en la oscuridad de la habitación. Tu cuerpo aún sigue inmóvil, esa es la palabra, inmóvil y quieto, demasiado quieto y silencioso.
Te miro, vuelvo a mirar, vuelvo a mirarte, un fino reflejo de luz se contorsiona sobre la ventana. Tu espalda se mueve suavemente, como si alguien te estuviera acariciando, como si una caricia invisible golpeara de pronto tu piel y vos atenta rozarías su mano, te quedarías muda y silenciosa, rozando la mano invisible que te toca. De pronto todo se pierde, giras en la cama, ahora estas de costado y yo sigo mirando fijo, sigo mirando no se que cosa, que quizá no seas vos, sino tu recuerdo de hace un momento cuando frenética mordías mis puntos mas insignificantes y yo te sacaba con ese rechazo envolvente, que hace que la otra persona vuelva con mas ganas, y que uno sienta poder, placer, poder sentir el poder que el placer puede tener.
Tus manos enloquecidas caen en un repentino abismo, tus dedos tiemblan y esperas ese goce infinito que mis fluidos pueden darte cuando se conectan con tus fluidos y son dos alientos probándose todo el tiempo, son como dos bocas saboreándose imprecisas, como caminando una cornisa conocida, pero que a la vez en riesgosa y placentera, es eterna pero finita, es aquí y allá en el mismo instante. Es el goce que esperan tus ojos, lo veo, tus ojos están atentos, me miran con más fijeza que siempre. Están allí expectantes, al acecho de tus nervios, al acecho de que tus nervios den el golpe final y todo se derrumbe en una caída interminable, llena de gritos, susurros, besos, pieles mojadas rozándose, manos apretándose contra cualquier cosa, rozándose con la otra piel, la que esta allí, también expectante, también dispuesta a sentir; la caricia mas intima, mas profunda. Tu vuelo se hace lento, vuelves no se de que país, no se con que razones mas, pero vuelves de nuevo a mirarme, ya todo acabo, ya tus piernas rozan las mías con tranquilidad, con suavidad. De a poco dejas morir tu corazón, dejando que encuentre su ritmo nuevamente, dejando que todo se aplaste, mientras tus labios insinúan una caricia sobre los míos y mis labios mas salados que los tuyos, van corriéndose despacio, con mesura, van hacia no se que otro abismo, hacia no se que otra soledad.
Estoy aquí, quieto, casi tanto como vos. Pensando, mejor decir, estoy alucinando con los recuerdos que vuelven a mi mente, insatisfechos, incansables. Es la memoria un mar de sensaciones que no encuentra su orilla, que no puede tocar fondo y están allí dando vueltas dentro de mi cabeza, están yertas, por momentos despiertan, danzan, ríen aturdidas por los recuerdos. Se quedan allí un segundo, van al otro lado en un momento, son efímeras. Son sensaciones que quedaron revolviendo la sangre de mi cuerpo, sensaciones que ondean sobre mi piel reseca. Sin embargo puedo seguir la sombra de tu cuerpo, puedo seguir fantaseando con la sombra de tu cuerpo y en ese devenir del pensamiento, en ese devenir de la memoria, creo haber encontrado, o creo recordar que encontré hace un momento, cuando nuestros cuerpos sudaban decapitados y sucios, aspirados por el desasosiego y famélicos se sexo, creo haber sentido el justo equilibrio de tu cuerpo en el mío. Tengo aún en mis manos, quizás en mi cuerpo entero la sensación de que tu piel se deshizo en la mía y allí encontramos el justo equilibrio, el que nos hace, el que hace el amor con nuestro equilibrio y con nosotros.