jueves, 29 de marzo de 2007

NaDa MáS

Todas tus miradas, caben en una tarde; todos aquí permanecen inermes…hasta el oleaje de tus pechos, blancos torsos, se desnudan aquí…

………………………la noche dejo siluetas, definitivamente abrumadoras, dejo el rastro de tus senos desafiantes; tus senos entregados al contorno irresistible de mis manos, dolorosas…mas aún no tienen fronteras, y se colman de paciencia, de esperanza; buscan irremediables, ese siempre, de tus ojos efímeros, dorados.

Y sin tiempo, mi cuerpo a su forma,

Tú llama a su fuego…

Y todo se apagara… indivisible…

Llego hasta aquí, no habrá más,

Convertirme en tu sombra… tu oleaje

Tu otra compañía,

Nada más

Todo el enigma de tu luz

Esta aquí, transparente,

Fugaz…

Dejado a mí destino

Sin sosiego, misterioso.

Nada más,

Blancos torsos

Pechos como vetas,

Anomalías del tiempo

Siluetas en la noche

Desafiando a tus senos

Tu boca iluminando el faro,

Quieto el viento… busca lo perdido

Acaricia tus alas, tus pétalos,

Como orillas encontradas

En el tiempo que cuelga de tus besos.

viernes, 23 de marzo de 2007

Espejismo

Afuera tirotean las veredas, otro caldo de sangres revienta, otra vida muere, quizá de nuevo, otra vez…mas aquí cobardes como siempre, atados a nuestra puerta, sujetos en la cárcel de nuestro hogar, con las ventanas abiertas……………………………... se escuchan gritos afuera…………..alguien aúlla de nuevo, gritos en la calle, de nuevo……. gritos…… y otra vez pasara, este sueño como un espejo, pasara……… y mis ojos desasidos en el silencio, espejo al revés del tiempo… donde queda todo hecho trizas……………………….y de de nuevo el sueño pasara, otra vez, otros ruidos pasaran…en la tarde, tiros que vuelven a pasar como espejos…gritos en la calle, que de nuevo pasara………………. Espejismo…………….. que otra vez pasara.

domingo, 18 de marzo de 2007

CiCloS

Enredada tu respiración, vuelve a penetrarme, de vuelta en mi interior, vacía sus encantos en la arena de mis pulmones. Y ya tus espejos, vibran tímidamente en tu garganta y aprietas tus labios, dormida, llena aún de mis besos secos; que como carne van fustigando tus alaridos de perfección dormida, de sueños descansando en tus parpados, de abismos acostados sobre tu vientre.

Tu respiración confundida en el perfume de tu aliento, queda en blanco, revolcándose en la lenta pesadilla de la brisa quieta. Espacio que aflora en tu pelo, aire que se desmaya como un orgasmo de sangre, pellizcando tu piel con la mirada. Y espero, con los dedos apretando las manos, con mis manos apretándose en tu cuerpo. Espero, acariciando el tiempo que hace tu distancia y va dudando a cada paso de la respiración de tu amor.

viernes, 9 de marzo de 2007

Nocturna


La noche se hace espesa en la espuma de la cerveza y tu corazón es una piel estirada, allá al fondo, de todo, del abismo ese que pintan tus labios, eternos en el consumir intransigente de las horas. Y tus ojos, dos globos hinchados por el calor, inflados por la sangre roja de tus venas finas, delgadas, exquisitas y finas…………………………..

viernes, 2 de marzo de 2007

El justo equilibrio de hacer el amor

Que tu cuerpo este ahí, quizá no signifique nada, o sí, es el resultado del cruce de dos almas. Es la consecuencia, que estés ahí dormida, descansando después de haber conquistado mi sombra, tanto como yo conquiste tus besos. Así despacio patine por tus piernas, que se entrelazaban, se enredaban con las mías y mis pelos en una platica con tus finas piernas pedían limosna, menguando sobre las rodillas, haciendo inmensos surcos por toda tu piel. Esa piel que ahora se va secando y se va poniendo firme, va endureciendo sus tejidos, vuelve a ser piel, ha dejado de estar humeada y celosa, como hace una hora. Sin embargo tu cuerpo sigue ante todo inmóvil, mejor decir perplejo. No, perplejo están tus ojos, quietos en la oscuridad de la habitación. Tu cuerpo aún sigue inmóvil, esa es la palabra, inmóvil y quieto, demasiado quieto y silencioso.
Te miro, vuelvo a mirar, vuelvo a mirarte, un fino reflejo de luz se contorsiona sobre la ventana. Tu espalda se mueve suavemente, como si alguien te estuviera acariciando, como si una caricia invisible golpeara de pronto tu piel y vos atenta rozarías su mano, te quedarías muda y silenciosa, rozando la mano invisible que te toca. De pronto todo se pierde, giras en la cama, ahora estas de costado y yo sigo mirando fijo, sigo mirando no se que cosa, que quizá no seas vos, sino tu recuerdo de hace un momento cuando frenética mordías mis puntos mas insignificantes y yo te sacaba con ese rechazo envolvente, que hace que la otra persona vuelva con mas ganas, y que uno sienta poder, placer, poder sentir el poder que el placer puede tener.
Tus manos enloquecidas caen en un repentino abismo, tus dedos tiemblan y esperas ese goce infinito que mis fluidos pueden darte cuando se conectan con tus fluidos y son dos alientos probándose todo el tiempo, son como dos bocas saboreándose imprecisas, como caminando una cornisa conocida, pero que a la vez en riesgosa y placentera, es eterna pero finita, es aquí y allá en el mismo instante. Es el goce que esperan tus ojos, lo veo, tus ojos están atentos, me miran con más fijeza que siempre. Están allí expectantes, al acecho de tus nervios, al acecho de que tus nervios den el golpe final y todo se derrumbe en una caída interminable, llena de gritos, susurros, besos, pieles mojadas rozándose, manos apretándose contra cualquier cosa, rozándose con la otra piel, la que esta allí, también expectante, también dispuesta a sentir; la caricia mas intima, mas profunda. Tu vuelo se hace lento, vuelves no se de que país, no se con que razones mas, pero vuelves de nuevo a mirarme, ya todo acabo, ya tus piernas rozan las mías con tranquilidad, con suavidad. De a poco dejas morir tu corazón, dejando que encuentre su ritmo nuevamente, dejando que todo se aplaste, mientras tus labios insinúan una caricia sobre los míos y mis labios mas salados que los tuyos, van corriéndose despacio, con mesura, van hacia no se que otro abismo, hacia no se que otra soledad.
Estoy aquí, quieto, casi tanto como vos. Pensando, mejor decir, estoy alucinando con los recuerdos que vuelven a mi mente, insatisfechos, incansables. Es la memoria un mar de sensaciones que no encuentra su orilla, que no puede tocar fondo y están allí dando vueltas dentro de mi cabeza, están yertas, por momentos despiertan, danzan, ríen aturdidas por los recuerdos. Se quedan allí un segundo, van al otro lado en un momento, son efímeras. Son sensaciones que quedaron revolviendo la sangre de mi cuerpo, sensaciones que ondean sobre mi piel reseca. Sin embargo puedo seguir la sombra de tu cuerpo, puedo seguir fantaseando con la sombra de tu cuerpo y en ese devenir del pensamiento, en ese devenir de la memoria, creo haber encontrado, o creo recordar que encontré hace un momento, cuando nuestros cuerpos sudaban decapitados y sucios, aspirados por el desasosiego y famélicos se sexo, creo haber sentido el justo equilibrio de tu cuerpo en el mío. Tengo aún en mis manos, quizás en mi cuerpo entero la sensación de que tu piel se deshizo en la mía y allí encontramos el justo equilibrio, el que nos hace, el que hace el amor con nuestro equilibrio y con nosotros.