Del otro lado
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Cuando ya es tarde para decir basta, pedir el perdón, decir adiós; cuando ya es tarde para decir, cuando estas del otro lado, cuando tus pupilas se cierran, dilatadas y cansadas, nerviosas y movedizas. Entonces estas del otro lado y abrís la puerta de la nada y de todo eso que te agobia, sin saber porque te llena, te vacía, te envuelve como una sombra. Estas ahí, vereda enfrente de tus sueños, inquieto y tembloroso. Sentís las promesas subir como estofados húmedos que van trepando por tu estomago hasta llegar a la garganta y empiezan así a crujir y se aprietan las finas paredes de tu boca y todo se nubla en el abismo de un humo, que crees ya conocerlo y sentirlo, crees haberlo masticado alguna vez. Pero todo eso y nada, es ese llanto que atolondrado cae a borbotones por tus labios, llanto de lo inconmensurable, de que sabes desde siempre va a ser tu castigo y quizá la ruina, la mas terca ruina y desolación.
Dejas ahora de decir lo que sentís, crees, es la verdad en ese instante y tus ojos contemplan el otro lado de las palabras, esas que querías decir, esas que por un azar que no sabes comprender están todavía allí, adormecidas en tus cuerdas vocales, están calladas en la mas grande desnudez que cubre tu soledad. En fin palabras, aquietadas en el río de voz de tus ganas, de tus sueños ahora en la nada, de todas las lejanías que supiste apadrinar en tus años de vida. Palabras en fin, que nada hacen ni dicen. Pero al fin son palabras y siempre están allí, dispuestas para quien las use, bien o mal, dispuestas están ellas, a ser comprendidas, alguna vez entendidas, alguna que otra vez ………………………………………
……………………………………………………….lejos ya de aquí, de allí, de todo eso que no supiste perdonar, pero que ahora vuelve como espuma seca en el mar de los besos. Salados besos que fue dando el tiempo, el de los años, los días, las horas; en las que estuviste cerca de aquí, cerca de quien más quisiste, de quien tal vez más te quiso.
Pero decirlo no cambia las cosas y las palabras dan vueltas, siempre dispuestas. Mi respiración se bebe con intensidad el poco aire que queda. Esta pequeña habitación ya no es más que sombra y oscuridad, torvo me mira el cielo por la ventana y tiemblo y caigo otra vez en la cama. Descanso otra vez de lo no dicho, de las palabras rondando la nada cercana, de vos y de todos, de lo ajeno de tu mirada riéndose en la mía. Descanso y acaricio el territorio ahora desierto de mis manos, rozo mi piel que esta ya lejana.
Cuando duermo así, cuando estoy así, todo el tiempo del mundo parece haber venido a dormir en mis brazos y penetra en cada rincón de mi cuerpo, el tiempo sólido de los años, el tiempo liquido de los días. Todo arrasado aquí, en este sexo sin sexo, en este sueño sin sueño, en este vuelo lleno de ilusiones de bolsillo, de promesas y ganas en las promesas, de palabras en realidades verdaderamente caóticas, calles transitadas para reconocerte y enemigo del ultimo respiro no me alcanza ya para reconocerte de nuevo.
de las palabras, de lo que quiero decir y no hago, de las promesas, del otro lado, vereda enfrente, de tus sueños, siempre allí cerca y lejos de vos, ajeno a todo territorio, lejano y solitario.

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