sábado, 23 de febrero de 2008

la caída de la tarde

Pero si al menos pudiéramos entender; tú mirándome, tus caricias allá lejos, la falsa techumbre de un cielo que no cubre, la idolatría de dios en vano, estos santos evangelistas del evangelio virgen, y la puta costumbre de acostumbrarnos, y desecharnos, y venirnos, y dejarnos, a un lado en el camino, a un costado en la ruta;

Y el paraíso siempre acostado sobre mi cama, traficando miradas como soles en la lluvia, y todo peor que antes pero más detenido,

… así pasábamos la tarde quieta, la autopista de tus pezones, cerrada, la manufactura de tus besos en colapso inmediato; todos esos goteros de agua arrastrándose por la ventana, a roja sangre, a cerillas apagadas,

Tu perfume como siempre intacto, besas mi cabeza, deslizas por mis cabellos,

así pasábamos la tarde,

Pero si hubiera otra salida,

un silencio relampagueaba, allá en el fondo, entre las luces,

la arquitectura de tu fertilidad, toda deshecha, ahí, manchando la sabana

la gasolina de tus sueños desparramándose en el reflejo de la televisión

aullantes vidas muertas

así pasábamos la tarde…

lunes, 4 de febrero de 2008

tiempolight

Malavida para los resabios del capital, del este y del oeste, del sur y del norte, maltiempo para esos presos del sol tenue, apagados a sueños vivos con cenizas frías, y calientes miradas, y fogosas prisas por más de lo mismo, por más miedo que libertad, … escondidos en algún lugar… que ahora condena, a esos, a nosotros, que no somos esos, pobres negritos siempre abanicando los ojos al viento, tentando el paraíso con gramos blancos, con granuelas de más, y prisas, y tiempo, lo mismo que los otros, pretenden ellos, lo mismo quiere el sol, la luz y la noche, lo mismo se busca, en el campo y en el desierto.

Pero si al menos pudiéramos entender; tú mirándome, tus caricias allá lejos, la falsa techumbre de un cielo que no cubre, la idolatría de dios en vano, estos santos evangelistas del evangelio virgen, y la puta costumbre de acostumbrarnos, y desecharnos, y venirnos, y dejarnos, a un lado en el camino, a un costado en la ruta;

Y los sueños a mal traer a los convalecientes, a nosotros mismos y a los otros, los de la prisa y el pánico, los del hambre y la pobreza, los condenados al abismo de la guerra, los negros miseria, niños de la acera, repartidores de sueños a domicilio, asesinos de tiempolight, de azucares menores y grasas constipadas,

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Napoleones del dinero, primer ciclo, último arrebato, sueños, y memoria, y sueños, y más tiempo colgando de los mismos sueños, más desidia, más,

Más de todo para los más primeros, los de allá y los de acá, los otros y vos, este sol y aquel, esa mirada y la mía, la misma, la que te mira, la que compadece, que da vuelta y esquiva, la de siempre, va, la misma, la única que tengo…