viernes, 28 de diciembre de 2007

uppercut

Siempre reclamas mi sangre, en algún lugar
y es extraña esta realidad
esta guarida de viento o arena.

El latido del tiempo abrió tus muslos
los jugos erguidos ya no me abrazaron
corrieron por tu pecho, por tus senos
la consumación inmensa de un círculo desnudo
una marea tan gruesa como tu piel
un abismo al costado de tu sombra.
………………………………………………………….
Blanca, dormida en el rocío de mi piel sobre tus plumas
toda llena de luciérnagas la boca
toda fosforescente, inconstante tu contemplar,
me atrapas, sólo lo digo, en la lejanía
me acerco y caigo
desvanecido, el golpe justo al centro del mentón.

sábado, 22 de diciembre de 2007

Las Manos y La Piel de una Tortuga

Manos dulcemente tiernas para sobrevivir en este capitalismo, donde todo se consume a trancos, vorazmente.

Siempre hay gente que vive del quizás, pero quizá no dudan, sólo descubren su destino, tal vez… quizás… siempre te busque para no encontrarte,
Y en cambio seas tu la que espera, la que abre las alas
La de la sonrisa, y la palabra, la duda…
Quizá seas también la que busca y no encuentra…

Pero tus manos me destapan, mean mi piel, y mis manos, y todo esto que tengo encima, y que sos vos, y no es nadie, es un fantasma, y tu voz que corre lenta en las piernas de mi memoria, en los almácigos de mis caderas,

piel…bendita piel de tortuga, mis manos se preparan para devorarte en un ritual que sólo sobrevive en tu piel, y porque es tu piel y no otra, que respira justo aquí, junto a mi, a mi todo y a mis partes, la mitad de mi sombra en la ventana, y a la otra mitad en la pared, a toda esa sombra le pertenece un gramo de tus senos, un repliegue de tus labios…

piel de tortuga, ¡como te escapas! y sin embargo te sigo buscando, quizá para no encontrarte, quizá para nada,

pero a quien le importa, piel de tortuga, tus manos ya me abrigan este frío de remanso lento, esta caída en tus brazos muertos…

tengo mucho frío, quizá mucho pero mucho, igual sigo buscándote, a la espera del camino… al lado tuyo, contigo, para tratar de encontrarte…

jueves, 13 de diciembre de 2007

El cielo de Platón

Sucede aquí. Y algo presagia el hombre.
El reflejo de estas palabras
Es el miedo que tenemos de ser nombres,
De ser espejos y no rastros.
Algo queda aquí.
Un reloj y nadie, y una letra, que se ignoran.
Un secreto que el sueño va moldeando
Con claro gusto a cielo.