domingo, 24 de junio de 2007

El oficio de vivir

Se llama oficio en Nietzsche a la posición en la que se ubica para pensar. Es un espacio de pensamiento. Este espacio de pensamiento no es circular ni frontal, es angular. El oficio es un punto de vista, un punto desde el que se diagrama una perspectiva.
Y bien, el oficio de vivir será entonces buscar el punto donde uno yace parado; mirarse primero, contemplarse frente al espejo de las dudas, saberse uno, sentir que pertenece a un punto de vista y no a otro. Este será el oficio de vivir, romper los eslabones que nos atan a lo intrínseco, a lo que creemos nuestro, y pretendemos que sea verdad.
El oficio, este de vivir, es auténtico, es antiguo, es el oficio que todos queremos saber hacer, y pocos se animan a dar luz en este abismo oscuro. La ignorancia nos adormece todos los días; nos hace polvo de imágenes, contrafiguras de sueños, inversos deseos y temores, y se repite, insaciable, invariable. Nos hace hombres diferentes que circulan con distintas medidas de conocimiento; pero una meta igual, la cantidad, la felicidad si es posible, a cualquier precio y valor.
Este oficio de vivir parece hoy una metáfora en la que estamos inmersos, tratando de dilucidar quien es el héroe, quien el mediador, quien el genio. Así no paramos en ningún desierto y seguimos tras los pasos de un individuo que creemos en alguna parte se halla. Todo el tiempo buscamos esa jerarquía que nos ordene el caos trascendental en el que vivimos. Oficio de muerte, este de vivir hoy, corriendo tras fantasmas de viejos espejismos, llenos de lodo de unos padres estériles, llenos de meticulosas mentiras, de arraigadas costumbres costumbristas y pacatas, pegajosas y molestas. Sudados, prisioneros de cárceles de nada y de pensamiento; momificados frente a los grandes avances que nos atropellan día a día, herederos de frutos sin raíces, aventureros de este oficio eterno y abrumador, especialistas en hallar la libertad en cualquier viento que nos golpea en la cara.

domingo, 17 de junio de 2007

Que no pase más el tiempo

Que no calle más el río,

Que tus ojos sean de apuesta

Y tu boca de melones fríos.

domingo, 10 de junio de 2007

Uno ambiciona demasiado, lo sé, otros desean la guerra o la paz, yo sólo deseo la rutina de tus pechos en mi boca, el color de tus pezones ardiendo en mi lengua. Pero claro, estas tan lejana, que soñarte en algún baño de alguna habitación desordenada, es complacerme a mí mismo, concretar un abismo triste y deteriorado. Sin embargo sigo imaginándome estar contigo en el asiento trasero de algún auto, dejando en tu cuerpo mi aroma impregnado; imagino nuestros cuerpos afeitándose en un ritmo desparejo y sutil, sincrónico a un tiempo extravagante y feroz, aunque se que no va a ser posible y ni mi ideal puede consolarte la fiebre del sexo, porque la inexperiencia va revelando formas en los espejos de la conciencia y nos molesta darnos cuenta quienes somos, las limitaciones que tenemos, las tristezas que acumulamos.

domingo, 3 de junio de 2007

exegésis

siempre te veo en mis sueños, disminuida
y yo diminuto,
confinado al azar de algún rito siniestro