Razón, perdón y olvido
vas hundiendo los ojos
y tus pies quedan lejanos
gobernando tierras de nadie,
sabanas y alcobas, rastros del olvido
y pieles a desvencijar
caricias frías en la palma de la mano
ácercate
toma mis labios, aprieta con fuerza
la calma llega a la distancia
el recuerdo alivia cielos rotos
el rencor duerme a la deriva
todo aquí es tuyo, tu sombra
espejo de lágrimas opacas
oscuro resplandor
todo aquí se marcha lento
y nos vamos yendo lejos del sol
a otros pies más conformes
a otros ríos más sedientos.
