sábado, 29 de septiembre de 2007

Poema Hermético

Canto del hartazgo cotidiano

Hasta el dolor dulce de los huesos,

Novia de la tiranía de tus manos

Sangre en la piel roja de tu boca.

Tienes como yo, noche, un pobre consuelo.

sábado, 22 de septiembre de 2007

en la oscuridad

Y todo este desengaño es estar contigo; ahora sombra, allá crepúsculo, espectro que el viento va corriendo, cuajado sol que viene creciendo…
.............................Apoyada en esta oscuridad, húmedas mis manos, tu piel sola… apenas una rosa en tu paladar deshecho, apenas un torbellino de fieles, y sola, al viento de los cristales de tus ojos, al silencio de las sombras de las sombras, al ruido de tu cutis, sonriendo, sonrojando, confesando… torbellino, espectro fugaz…
Y la garúa cae a borbotones por tus ojos
Y tu vientre es pan ya comido
Y tus senos piel derretida,

Y todo este desengaño es estar contigo…
Revuelta, abandonada. Adherida al clítoris de la risa, perfecta oscuridad que ahora mismo yace en sombra,
................................................Y todo este desengaño es estar contigo…

viernes, 14 de septiembre de 2007

peregrina

Al cabo del tiempo me buscas en el recuerdo, no soy más que un desorden, confuso de sueños; acaso soy esta sombra que se tira a un lado y a otro de la casa, sin saber siquiera adonde ir…

Días fragmentados
Mapas que trazan
Una rutina de mismo polvo, de mismo repetido a cada rato.
Acaso la culpa ensaya en mi otro mundo
Y la vigilia duda de seguir siendo
Y esta fiebre de soledad va tras mis pasos…
Cumplo por cierto la pregunta en la noche, y soy instrumento de lo que pretendo ser y no soy. De este otro lado, a tres pasos o más, contemplo la calle; el agua cae tejiendo en el aire finas sonrisas, caravanas de gotas a naves de charcos van, voy también yo, tras ellas, soy miedo (digo), sí, miedo poco feliz. Voy caminando bajo la espada de la luna, persiguiendo el fuego de un fósforo que no alumbra…

viernes, 7 de septiembre de 2007

Lejos en el suelo

Que lejos llegó el hombre con sus ríos de palabras gastadas, con sus llantos de agua seca; y sin embargo que cerca se pierde en este suelo sin tierra, en este sueño legado a las pesadillas de la muerte,
que cerca se pierde en este olvido escondido en otros olvidos, en este suelto tapado que aún no cubre la desnudez de su alma, que lejos y que cerca el hombre a llegado.
Que ríos y que mares el hombre ha gastado.
Pues ahora le quedan sólo unas palabras mojadas.

***
Son las ocho y la misa comienza con tranquilidad, todos esperan al viejo bardo que venga a irrumpir en su conciencia, en el río de sus sueños; ahora cruzan pesadillas, ahora ya ven la luz vislumbrar la orilla, se sienten esperanzados, aunque el río no tenga agua, ni el suelo tierra.
El hierro de sus soledades pende de las alturas sagradas del fuego, la moneda pasa de mano en mano, y el horizonte se ve poco claro,
El humo ahora espeso avanza, la ciudad teme por siete locos armados de gas fosgeno: siete pies, catorce pisadas, siete corazones, catorce sueños…
Van ahora hacia la muerte, la gente grita, la calle apenas mueve el aire,
Los restos van llegando,
El río va creciendo,
Los muertos van volviendo
Y toda la ciudad va temiendo.

Siete locos adornan sus sombras, con sombras del pasado.
Siete locos van a cambiar el mundo.
Revolución, es la palabra, libertad es la sombra.

Apenas soledad queda en las calles