Manos dulcemente tiernas para sobrevivir en este capitalismo, donde todo se consume a trancos, vorazmente.
Siempre hay gente que vive del quizás, pero quizá no dudan, sólo descubren su destino, tal vez… quizás… siempre te busque para no encontrarte,
Y en cambio seas tu la que espera, la que abre las alas
La de la sonrisa, y la palabra, la duda…
Quizá seas también la que busca y no encuentra…
Pero tus manos me destapan, mean mi piel, y mis manos, y todo esto que tengo encima, y que sos vos, y no es nadie, es un fantasma, y tu voz que corre lenta en las piernas de mi memoria, en los almácigos de mis caderas,
piel…bendita piel de tortuga, mis manos se preparan para devorarte en un ritual que sólo sobrevive en tu piel, y porque es tu piel y no otra, que respira justo aquí, junto a mi, a mi todo y a mis partes, la mitad de mi sombra en la ventana, y a la otra mitad en la pared, a toda esa sombra le pertenece un gramo de tus senos, un repliegue de tus labios…
piel de tortuga, ¡como te escapas! y sin embargo te sigo buscando, quizá para no encontrarte, quizá para nada,
pero a quien le importa, piel de tortuga, tus manos ya me abrigan este frío de remanso lento, esta caída en tus brazos muertos…
tengo mucho frío, quizá mucho pero mucho, igual sigo buscándote, a la espera del camino… al lado tuyo, contigo, para tratar de encontrarte…
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