viernes, 12 de enero de 2007

labios de papel

saltando de boca en boca, los labios espumosos, llenos de humo, los dedos aplastando un papel precariamente doblado y enrollado……………….Las manos AHÍ /tersas/ dispuestas al goce o quizá o a la incitación/ el barrio esta oscuro y sus voces se dispersan entre las ramas de los árboles. Las veredas marcan sus pasos al caminar, sus sombras alejándose en el reflejo se van dibujando infinitas en la tensa oscuridad de la noche/ noche de verano, quieta en la ciudad, cansada de respirar las pequeñas nubes que rodean sus cuerpos por unos segundos, en donde son grandes, olvidadizos, quizás felices, tristes, emotivamente elocuentes. Y son ellos /nosotros/ la realidad revuelta, la violencia apretada en la garganta de miles de gritos anónimos, de miles de almas que ondean fugaces por allí…………. y son apetitos recónditos, buscan en la noche, la paz que los amantes no encuentran, encuentran resueño y caricias de desfiladeros intrínsecos /y la noche los acompaña
los pliegues del papel seducen así otra ronda, el cigarrillo se va consumiendo en las largas cenizas desmedidas, que lo abrazan, lo penetran…………sus sueños van bullendo de deseos, de alimentos vencidos, que declinan en el fondo gris de una calle y mueven sus ojos buscando inacción, todavía algún dolor humano, un hecho que confirme su apatía /estado de cólera, tendido en la nada/


la violencia es un espejo, por decirlo así, es un azar donde a veces nos vemos beneficiados, es un ida y vuelta constante, tu aquí y yo allá, y al revés, y de nuevo.