jueves, 7 de diciembre de 2006

Gota de aire

Una palabra dicha al revés, del comienzo al fin, donde comienza termina, y la letra dicha al revés. Una palabra que se busca en tus labios, nerviosa, caliente, una palabra perdida, pero dicha al revés del comienzo.
Una palabra del otro lado, es decir que para mirarte tengo que buscarte en el espejo, y encontrar en el reflejo, la soberbia caricia de tu mirada, la casualidad hecha mirada en tu sonrisa. El desprecio que hacen tus ojos al mirar en el espejo y la inaudible voz que llega desde el fondo como un goteo de aire pesado, que se va desparramando sobre los gemidos inacabables.
Una Pa-la-bra más, que se defiende en tu boca atrofiada por los besos y da vueltas y todavía pelea, una palabra al revés de la agonía, que se agranda, se infla, como una gota de agua, como lagrima al revés del llanto. Entonces pasa visible tu alma mareada, revuelta en la noche perfumada de mirtos y de rosas. Escucho en silencio esa palabra que llega dada vuelta, desde la oscuridad se alarga tu silueta, se deforma en un caos perfecto. Todo se hace leve en el crujir de tus huesos, que van marchando, como los míos, llenos de sangre, goteando viejas pasiones, enrojeciendo a la sombra de la cama. Van como espectros llenos de sal, pálidos, flacos. Van a hacia la muerte que crece y es la palabra al revés, la pa-la-bra que comienza en el fin.