domingo, 1 de julio de 2007

Resquicios

Cuando las palabras no tienen respuestas
y dormir un mar inmenso
es soñar contigo en un sueño sin aliento,
cuando tu llamada moja mi respiración
y esta ahí, quieta, a mi lado.

Cuando todo no es más que tristeza
en este camino de sombras errantes
personas mas queridas, ya idas, ya muertas,
ya flores que pintan un cielo de cemento.
Corazón cansado
que apaga su suerte cuando declina el día,
cuando a tientas la vida
nos conquista en una vaga muerte
y buscamos en el jardín del pasado
esa magia que nos devuelve
a un sueño de felicidad que aún perdura.

Y todo ese río que hoy nos devora
ciempiés de recuerdos
acorazados rincones que fueron nuestros,
sus pies y mis pies
en una foto ya vieja, ya intima, ya nuestra,
perdida en los laberintos de alguna reminiscencia.

Mar inmenso, que es suma de todo tiempo y olvido
que es metáfora del ayer y la sangre,
mar inmenso
que no tiene más que preguntas
que no tiene más que palabras.
Mar inmenso
donde se pierden esas memorias
cercadas por el mármol del recuerdo.

Por qué se van esos nombres
que acostumbramos a decir,
esas bocas
que acostumbramos a escuchar.
Por qué quedamos truncos, cobardes,
ante la carne derribada.

Y buscamos tiempo y destino
que ya no son nuestros,
y pretendemos respuestas
que ya son ecos.

A un amigo, que también necesita
encontrarle preguntas a las
respuestas, o viceversa.