Armando sueños en soledades dormidas
Ganarle el apetito a la muerte, y entrar en crimen
Con el fusil cayendo
Armarse de sueños
Perseguir, encarcelar, fustigar a los deseos
Y ser frontera de noche pesada
Aliento de carne derramada,
Voz ronca, a espaldas de soledades sordas de ojos apretados
De látigos en tierra de lenguas lamiendo dedos lavados
Corazones agrietados
Contra mi el insulto la jauría innumerable
Lanzándose a mi canto de nombre borrado
Arrojándome a otra miseria a otra huesuda noche negra
Duerme ahora la soledad de ojos muertos
El llanto perdido de prostituta dulce desquiciada
El paraíso agrio y un clamor de sombras
Torciendo lágrimas huellas de sangre
Un olor nauseabundo demoliendo lunas calladas un olor
A dolor sin sol a escama de silencio pútrido
Un dolor arrancado de la llaga un martirio un dolor
Un légamo donde mis pies van encadenados
Y como pequeños seres inmóviles nos defendemos
De la agonía, de la victoria, del vendaval furioso
De este nacimiento de ceniza… de esta luz que nos determina
Y da su sombra y su castigo
De todo nos hacemos para herirnos y apoderarnos, para escondernos
Y la rosa va sudando su rocío en cada pétalo
Va desnudando su desnudo sabor en la noche
Y empapadas manos reviven mordiendo fuego
Corren, en la piel llena de escalofríos
Cruzan caminos, nieve, agua, tierra
Se precipitan, me enceguecen me buscan
Y pasan una y otra vez sobre mí, a mi lado
Como un puñado de sueños al borde de una luz quemada

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